25/2/17

Los Tornados (1967)

Hola mis amigos del garage. Acá vuelvo una vez más, asqueado de la Argentina liberal que tiene presos políticos, mucho hambre para el pueblo y privilegios para los millonarios. Esta vez, como no nos pudieron embaucar con la chantada de autoperdonarse 70 mil millones que la familia del presidente le debía al Estado,
nos empernaron dándole las mismas rutas aéreas que hace la aerolínea de bandera a la empresa que absorbió a la empresa aérea del presidente. También se denuncia que la familia del Mauricio M. maneja, a través de otra empresa, claro; los peajes de la zona Norte de la capital. Los peajes aumentaron. Y mucho. Como todo en la Argentina del desfalque.
Y yo sigo atrincherado. Más que antes, pero no sé si más que mañana. Y es que son tiempos escépticos estos, mis hermanos. La sombra espúrea de la década infame se cierne sobre mi amada patria. A fuerza de tarifazos y recortes nos están disciplinando. Con hambre no se puede pensar.
Nosotros, los K, bollamos entre la militancia de campo, esa que le pone el cuerpo y la otra, la ciberresistencia. Esa en donde se ponen las ideas y las palabras, esa en donde se construyen espacios o, en el caso de este mi amado blog, se resignifican; como instrumentos aptos para trasmitir la idea rebelde. Esa que no se somete, esa que se mantiene incólume porque estamos construidos desde ahí.
Hoy les traigo a Los Tornados, una banda española que tenía todo lo que nosotros amamos: sonido desprolijo y actitud gamberra. Muy buenos.
Y les traigo a estos muertos vivos a colación del patético – ya les dije que a partir de ahora el blog va a ser un panfleto de oposición a las políticas segregacionistas de Mauricio M. y, por cosmovisión moral, una apología de las lógicas populistas – acto de desprecio a la historia argentina que Mauricio M. realizó en España.
Voy a explicar un punto: yo aprecio y amo todas las expresiones culturales. De España admiro muchísimas cosas, en lo social, económico y, en especial, lo artístico. No obstante, eso no imputa que entienda que la historia que nos une es de espanto y sangre. Que vinieron a nuestras tierras y las saquearon y las diezmaron. Amén de intentar desaparecer todo vestigio de la cultura original. Como el post no da no voy a caer en un reduccionismo histórico maniqueo porque el tema es mucho más profundo; pero sí voy a dejar la idea de que fue una colonización en lo más amplio del término.
San Martín, nuestro máximo prócer se erige en el combate contra el imperio español, se construye en oposición a esa fuerza que era omnímoda. Él como todos los patriotas latinoamericanos se erigen porque son expresiones de un descontento popular. El hecho de que Mauricio M. le haya dado la “Orden Libertador San Martín” es un acto de desprecio, como les dije, a nuestro pueblo. Y esto no implica que haya que tener malas relaciones con España, pero tampoco que haya que ser un obsecuente apátrida.

Pero la lógica de estos hombres, los neoliberales es esa: ¿Qué importa, si son negocios? Son hijos del despiadado mundo de los negocios. Y por eso pueden recortar, ajustar y apretar a la gente con cara de compungidos. Así es como manejan su mundo. Una mierda, cuates. Si apoyás ese tipo de lógicas e ideas, compatriota, no sos bienvenido, sabelo en mi blog. No obstante, como seguimos la lógica populista, los discos seguirán con los links para todos. Un V y acá tenés, tremenda banda del imperio español: Los Tornados.  

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